Yogui: Vive y deja vivir

Busca tu verdadera naturaleza...

Busca tu verdadera naturaleza…

Ya hablamos en un capítulo anterior de los principios básicos para ser un buen yogui en nuestros tiempos. Sin embargo, el otro día, hablando con una gran amiga conversábamos sobre en lo que se ha convertido el Yoga. Algo en lo que no es. El Yoga es una filosofía de vida y un trabajo de superación personal, haciendo que nuestra verdadera naturaleza resurja para hacer el bien y poder vivir en calma. Nuestra verdadera esencia es:

SATCITANANDA = SERCONSCIENCIADICHA

El Yoga no es:

  • Una sesión de gimnasia.
  • Una serie de estiramientos.
  • Un método para adelgazar.
  • La clave para conseguir el cuerpo de Madonna.
  • Tener la verdad absoluta y convertirse en un gurú.

De hecho, hay personas que serán un auténtico “pretzel humano” (como lo llaman los americanos; aquella persona capaz de hacer posturas de contorsionista), que serán veganas y que, incluso, harán ayunos de 15 días… y nunca serán yoguis. Por el contrario, habrá personas, que por su manera de hacer las cosas (con cariño, devoción, consciencia, amor…), tratar a los demás, y sin haber leído los Sutra de Patanjali lo serán sin saberlo.

¿Por qué escribo esto? Algo despertó en mi interior tras la conversación que mantuve con mi amiga, por un lado, y por otro, por el comentario que escuché de una chica en el centro dónde voy a realizar mi práctica personal… Esta persona hablaba con su amiga de que estaba súper metida en el yoga, le apasionaba y blah, blah, blah… Y ahora estaba haciendo ayuno. Tras acabar la clase, la misma súper yoguini salió riéndose de un chico que estaba en clase. De hecho, el único de la clase, ya con cierta edad, y que casualmente tenía yo al lado. Resulta que el pecado de éste había sido “respirar fuerte”!! Que si no sabía respirar en la clase, que se fuera a un gimnasio. Y, yo, mentalmente me preguntaba: ¿Si el yoga es una práctica personal, por qué no prestabas más atención a tu cuerpo y a tu respiración que a la de los demás? Otra cosa, si era tan entendida… ¿No sabe que en la práctica de ásana existe la respiración Ujjayi, qué consiste en hacer un leve sonido, y que quizás el chico estaba intentando hacer?… Podría decir más cosas, pero, ¿en serio es necesario?

Lo que es más grave es que empresas y profesionales que están dentro de este mundo, también han perdido el norte. Para algunos, el yoga ha sido una forma fácil y que está de moda para hacer negocios y ganar dinero, sin importarles lo más mínimo su trasfondo, e incluso los beneficios terapéuticos para sus practicantes. Hoy en día, hay muchas empresas de yoga que se han convertido en “farmacéuticas”, y es una auténtica pena.

Por ello, los primeros en promover la autenticidad del Yoga, está en manos de los profesores, los buenos de verdad, los que ponen el corazón y todo su interés en ello, aunque suponga no cobrar a alguien una clase o dar consejos gratis.

Los profesores de Yoga no deberían:

  • Criticar o hablar mal de otros profesores y/o competencia
  • No escuchar a sus alumnos
  • No dar “truquitos” para que un alumno que lleva poco, pero tiene un gran potencial pueda brillar por si sólo
  • Intentar vender algo que el alumno no necesita
  • Aconsejar sobre medicamentos, enfermedades… en lugar de recomendarle que consulte con un especialista
  • Auto-declararse gurú
  • Creerse que es más importante que sus alumnos. De hecho en una clase, aprende tanto el alumno como el maestro
  • Imponer su verdad absoluta. Siempre se puede dar modificaciones de una postura.
  • Forzar a alguien a ir más allá de sus límites; con correcciones bruscas que pueden causar lesión
  • Reírse de un alumno

Por otro lado, también hay mucha gente que tiene una gran cantidad de prejuicios a la hora de encontrar un profesor de yoga. Por ejemplo: una alumna ya mayor, que ha viajado por todo el mundo, en mi primer día para reemplazar a la anterior profesora, cuando le dieron la noticia y me vio puso una cara no muy amigable. Fue acabar la clase, y me dijo: Te felicito, ahí fuera no he sabido ver lo que has hecho en clase. Gracias a ti, he tenido una experiencia maravillosa.

Prejuicios cuando se habla de un profesor de yoga:

  • Tener una cierta edad. Hay gente que cuando ve una cara joven tiene reticencias; pero hay mucha gente mayor con hábitos que ya no corregirá, y con menos conocimientos anatómicos o para poder dar opciones a diferentes problemas de salud.
  • Haber estudiado en la India. Los grandes maestros ya no están en la India. Es más, con el boom del yoga hay cursos y ashrams en cada esquina y no todos dan una formación de calidad.
  • Tener el cuerpo de Madonna. Hay que tener un aspecto saludable sí, pero no es necesario que tenga todos los músculos del cuerpo definidos. La práctica física es importante, pero cada cuerpo es diferente y no por tener un cuerpazo va a tener más conocimientos que alguien con un cuerpo estándar.
  • No tienen problemas. Los profesores de yoga son mortales, así que tienen que: pagar el alquiler, ir a la compra, ir para de aquí para allí con sus esterillas, etc. Por ello, hay días que tendrán ojeras o mejor o peor cara.

En resumidas cuentas, si eres un verdadero yogui o yoguini no tienes porqué ir anunciándolo por doquier. Los demás ya se darán cuenta de ello. Sólo tienes que poner:

SAT – CIT – ANANDA y una pizca de cúrcuma en tu vida.

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