Saber aceptar lo que la vida te trae…

Tras un período sin escribir… Aquí estamos de nuevo…. Aceptando lo que la vida nos trae…

Una parte muy importante del trabajo del desarrollo personal, está el saber aceptar lo que la vida nos trae de la mejor manera posible. Ojo!! No caigamos en errores! No es un “me conformo” con esto y me tumbo en el sofá. Para nada! Es decir, te puedes tumbar a descansar un poco en el sofá. Pero no tumbarte para quedarte de por vida dándote pena a ti mismo, porque “no puedo hacer nada. He de aceptar lo que me da la vida.”

Aquí nos estamos refiriendo, a aceptar aquello que es inevitable. Aceptar que todo en la vida pasa por algo. Es una lección que nos hará crecer y ser más fuertes en nuestro día a día. 

Aquello que no puedes cambiar, debes aceptarlo. Aunque, en ese momento, creas que es lo peor que te podía pasar. Es un aprendizaje. De hecho, cuando pasa el tiempo, puedes volver atrás y pensar que “no fue para tanto” o, que si eso no hubiera sucedido “no serías la persona que hoy eres.”

¿Cómo aprender a aceptar? Nadie dijo que fuera fácil… Pero es tomar conciencia y ¡parar! por un momento. Pensar en aquello que te está sucediendo, viéndolo como si fuera una película. Sin que tú seas el protagonista. Es decir; parar y preguntarte: “¿qué me está diciendo la vida con esto?”; en lugar de la tendencia fatalista a preguntarse: “¿por qué a mí?” o tomárselo como un castigo!

Un ejemplo: una persona que trabaja sin parar, a un ritmo excesivamente alto; que no come bien, no duerme bien, no se distrae ni hace nada para dedicarse tiempo a ella misma… Pues… Si no paras, tranquilo, pues la vida te parará. Ya sea en forma de accidente, de enfermedad, de despido… Y, eso es así. Te lo digo yo, que lo he vivido en mi propia carne.

Por ello, o te escuchas en lo más profundo de tu ser… o el universo te va a dar lo que te hace falta en ese momento preciso.

Porque, aunque no nos guste leer esto, todos somos responsables de nuestra vida. Cada decisión, cada palabra, cada hecho… Tú escribes tu vida!

Tenemos un poder en nuestro interior que limitamos con nuestros pensamientos y creencias, en muchos casos, y porque desconocemos de lo que somos capaces de hacer. Pues así nos han programado. Nos han educado, en nuestra sociedad en general, donde predomina la negatividad, el castigo y el miedo. Eso nos hace que creamos que “somos chiquititos”, cuando en realidad somos máxima sabiduría (si nos escucháramos de verdad).

Y, porque muchas veces, es más fácil culpar a los demás o a la vida de nuestros propios errores. Es más fácil tomar siempre el papel de víctima, que el de responsable y protagonista.

Y, es que, ¡hasta que no lo intentas no sabes de lo qué eres capaz!

Y, cómo decía Bruce Lee:

“Be water, my friend.” Fluye con la vida, adáptate al cambio, pues sólo el cambio permanente. 

El cambio es movimiento. El movimiento es vida.

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