Párate y medita!

Mira dentro de ti. Dentro está la fuente del bien, y volverá a brotar, si sigues cavando.

 

La meditación, una práctica que ahora está en boca de mucha gente. Dicen que va muy bien para todo, pero mucha gente la confunde con diferentes técnicas.

De hecho, la definición de la R.A.E. dice que es pensar atenta y detenidamente en algo. Pues bien: sí pero no.

Hay muchas y diferentes técnicas: con movimiento, sentado, tumbado, visualizando algo, concentrándote en un pensamiento, etc. Estas opciones están muy bien, para empezar e ir profundizando en la meditación.

Sin embargo, la verdadera meditación es el llegar a ese estado en el que tú te fundes con el todo y la gran consciencia. Un estado, en el que no hay fluctuaciones mentales, ni pensamientos… el observador se convierte en lo observado, porque somos parte de un todo. No hay una sensación de que seas un individuo, ni una sensación, ni un pensamiento… Estás integrado en lo infinito. Es un momento en el que realmente se está presente.

De hecho, una vez has podido experimentar esto tu vida se transforma, pues todo se convierte en una meditación. Estás más presente en tu vida. Pones más de ti y tu atención hasta en la acción más “insignificante” y disfrutas de ello. Llegas a un estado constante de dicha, en el que no te vuelves insensible, todo lo contrario, pero tu forma de reacción se transforma. Tu mente cambia, y, esto hace que tu vida cambie. Aceptas los sucesos desde otra perspectiva, pues sabes, que lo que está pasando en ese momento es lo mejor para ti. Se trasciende el ego, pues tú no eres ese personaje que pensaste que eras: eres mucho más! Sin esos límites que te delimitaban.

Cómo hacerlo:

La mejor manera de practicar la meditación es sentado, intentando mantener la espalda erguida. Si puedes, cruza las piernas, para así, cerrar el recorrido de energía. Ojos cerrados. Puedes usar un mudra. Puedes colocar en el regazo una mano encima de la otra o, bien, cada una descansando en un su pierna correspondiente.

Debes dedicar el mismo espacio para realizarla. Un espacio ni muy frío ni muy cálido. Dónde no haya mucho ruido y puedas estar tranquilo. También es importante que sea a la misma hora. Las mejores horas son al amanecer o al atardecer.

Es una disciplina, que poco a poco se convertirá en un hábito que no te supondrá ningún tipo de esfuerzo.

Te sientas, siempre marcándote un tiempo (por ejemplo, empieza por 10 minutos y puedes ir subiendo). Intentando, con los ojos cerrados, ir dejando fuera todo lo que está fuera. Puedes empezar haciendo como de observador de tus pensamientos, de tu respiración, de las sensaciones, de los sonidos externos… para así, luego, poco a poco ir dejándolos ahí… Ten paciencia. Si al principio te distraes o te vienen pensamientos, no te castigues, acéptalo, pero intenta no quedarte ahí. Pero sé constante y, el día más pensado, te encontrarás meditando.

Beneficios de la Meditación:

  • Reduce la presión sanguínea
  • Disminuye el estrés y la ansiedad
  • Aumenta la “alegría de vivir”
  • Mejora la atención y la capacidad de reacción
  • Mejora la memoria
  • Desarrolla la intuición y la inteligencia emocional
  • Mejora el sistema inmune
  • Cambia patrones mentales. Desmontando los pensamientos limitantes y prejuicios.
  • Te abres más a la vida.

… Te animo a que la practiques. Añádela a tu día día, como el hábito de lavarte los dientes, y añade a esta lista de beneficios los que tú experimentes por ti mismo.

 

 

 

 

 

 

 

 

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