ORA ET LABORA

monje escribiendo

Ad pedem litterae

Después de una visita por tierras cistercienses es normal que una escuche repetidas veces la famosa frase “ora et labora“, reza y trabaja.

El ser una persona espiritual, no necesariamente te hace ser una persona religiosa. Sin embargo, hay ciertos patrones o hábitos que están muy relacionados con ambas.

Hay una frase de Vine Deloria, escritor y abogado Sioux que dice: ” La religión es para la gente que teme el ir al infierno. La espiritualidad es para aquellos que ya han estado ahí”.

No por ser una persona espiritual tienes que ser creyente de cierta religión, pero sí que es verdad que es un camino “más fácil” de seguir para mucha gente.

En la esencia del Yoga se trabaja con la espiritualidad, pero no tienes que ser de ninguna religión, pues Dios está en tu interior. Toda la verdad se esconde dentro de nosotros, hay una conexión en nuestra naturaleza más profunda, que lamentablemente, en muchos casos se está perdiendo casi por completo.

A pesar de ello, el desarrollo espiritual necesita cierto trabajo. Necesita Ora et Labora. Es decir, momentos de reflexión con momentos de duro trabajo. Porque, se dice, que la disciplina te lleva hacia la felicidad y hacia un crecimiento personal.

Ejemplos en tu práctica de Yoga

Por ejemplo, en tu clase o práctica de yoga…

Ora: 

  • al empezar, cuando empiezas a conectar contigo, observando tu cuerpo y tu respiración
  • al dedicar la clase a alguien o a una intención
  • durante toda la práctica de ásana, si consigues que se convierta en una meditación en movimiento
  • el momento de meditación
  • al cantar un mantra

Labora:

  • al realizar un pranayama (ejercicio de respiración): Nadi Sodhana, Ujjayi
  • al practicar las posturas, ejercitar tu cuerpo
  • fijarte en la correcta alineación, nombres y sensaciones de las posturas
  • escuchar a tu profesor, si comenta alguna cita interesante de la Bhagavad Gita, lecciones de yoga, etc.
  • estudiar y profundizar en la filosofía, historia, alineamiento, posturas…

Por ello, un yogui tiene cierta responsabilidad en su vida, actitudes y comportamientos (puedes ver más si lees los 8 pasos del Ashtanga Yoga, que enumeró Patanjali) que deberá seguir y, así, poder llegar más allá… Hacia la felicidad máxima, que no es otra que saber que somos seres completos y que la felicidad se encuentra tanto en nuestro interior como en las cosas más pequeñas.

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