Namaste

 

Saldo Namaste

Me inclino ante ti

Esta expresión tan repetida en el mundo del yoga, tiene varias grandes traducciones, entre otras:

“La divinidad que hay en mi interior saluda a la divinidad que hay en tu interior”.

“Honro el lugar en tu interior dónde reside el Universo entero, ese lugar de amor y luz, de verdad y paz. Cuando tú estás en ese lugar en tí y yo estoy en ese lugar en mí, tú y yo somos uno”.

Namaste es una palabra sánscrita compuesta por “Namas”, que significa reverencia, y el pronombre “te”, que quiere decir a ti.

Es una salutación originaria de la India, utilizada en varias culturas. Se suele acompañar del Anjali Mudra (gesto de las manos en el que se juntan éstas en posición de oración frente el pecho) y de una pequeña reverencia en la que se inclina ligeramente la cabeza hacia abajo. Algunas veces, también se llevan las manos hacia la frente. Todo junto forma un saludo  en el que se honra, respeta, ofrece y/o se agradece a la persona que tienes ante ti. Es una acción de humildad y gratitud.

El gesto que se realiza con las manos, de unir una palma con la otra proporciona sensación de armonía y calma. La unión de las manos, puede simbolizar muchas cosas, como por ejemplo, la unión de Brahman (la sabiduría absoluta del Universo) con el Atman (el alma del ser individual). Además, se dice, que al juntar las manos de esta manera los dos hemisferios del cerebro se equilibran, al estabilizar los nadis o canales energéticos de ida y pingala.

Cuando lo utilizamos

En nuestro mundo occidental solemos decir Namaste al finalizar una clase de yoga. Sería el “gracias por venir” de Lina Morgan. Aquí, es más una expresión de gratitud hacia las demás personas con las que hemos compartido nuestra práctica. De hecho, has compartido con toda la clase una práctica personal y única, pues en ella cada uno de sus participantes la ha vivido de diferente manera y ha tenido percepciones y sensaciones muy distintas. Sin embargo, has hecho las mismas posturas, has cantado el om y has compartido esos minutos de tu vida en esa misma habitación con ellos.

Personalmente, soy una persona que agradece todo lo que tiene en su vida y toda la gente extraordinaria que está a su alrededor. Incluso, cuando me pasa algo bueno, miro al cielo y digo “gracias!”. Por ello me encanta este saludo. Hasta tal punto de que en muchos de mis emails o mensajes me despido con la palabra Namaste.

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