Música: vitamina para el alma

 

La música es un alimento para el alma. Pues, cuando todos te pueden dar de lado (incluso, tú mismo), la música está ahí para ti.

Aunque se dice que la práctica de Yoga debe ser practicada sin música, pues la música que debe guiarla es la que emite tu respiración… hay instructores de Yoga que usan música en sus clases.

Personalmente, en una clase grupal es mucho más correcto no poner música, ya que la vibración de ésta puede afectar de muy diferentes maneras a cada uno de los asistentes. Es decir, cada uno tiene sus experiencias en la vida y unas cargas emocionales pesonales muy distintas. Me explico, quizás, la canción para ti más maravillosa y relajante del mundo puede convertirse en una tortura para tu vecino de práctica, pues puede recordarle a algún hecho trágico de su vida (como me pasó una vez en una clase, y recordarle a la muerte de su joven hijo). Es por ello, por lo que se debe ser muy cuidadoso con la música que escogemos para cada grupo y/u ocasión.

Recuerdo que cuando empecé a practicar Yoga; de forma autodidacta con libros y dvds, sin saber muy bien lo que hacía, me ponía música. Bajo mi aparente ignoracia (aunque en realidad fue la sabiduría de mi alma la que escogió esa música), elegí música de Celine Dion. Me hacía sentir tan bien! En aquel entonces no le dí mayor importancia. Sin embargo, con la distancia en el tiempo, me he dado cuenta de lo que buscaba en lo más profundo de mi Ser era amor. Y, él es el tema principal de la mayoría de las canciones de esta cantante. Estaba necesitada de amor: de amor propio, de autoestima, de sentirme querida… por ello, me refugié en aquella música; la cual, al combinarla con la práctica matutina de Yoga, me hacía tanto bien.

Otra cosa, si prestas atención a la música que más escucha una persona, ésta puede darte muchas pistas sobre ella y/o su estado anímico.

Por ejemplo, soy una persona a la que le gusta casi todo tipo de música, pero conecto más con sonidos de tribus, percusión, música negra, mantras, etc… La música negra tiene un gran trasfondo y carga espiritual. Y, personalmente, me considero una persona bastante espiritual.

Por otro lado, cuando era más joven y más rebelde escuchaba más otro tipo de música, la cual, hoy en día encuentro incluso dañina para mi cerebro, pues creo que está cargada de violencia. Pero, en aquella época de mi vida era lo que más acompañaba a cómo estaba yo. En contra de todo.

También, es verdad, que la música puede afectar a nuestro estado anímico. Por ello, es mucho mejor cuando uno está triste ponerse música alegre y ligera (si puedes cantar con ella y/o bailarla) y, cuando estás un poco alterado/agitado buscar una música relajante.

Hoy en día, ya hay centros y hospitales que utilizan la música como terapia. Tanto el escucharla como el tocarla puede curar muchas cosas que tenemos en nuestro interior.

Así que… levántate, ponte música y báilala!!