La importancia de Savasana (Relax final)

Quédate quieto para aquello que buscas pueda encontrarte

Quédate quieto para aquello que buscas pueda encontrarte

Algunos dicen que sólo van a la clase de yoga por la siesta que se echan al final de la clase. Y, en verdad, sí hay mucha gente que se llega a dormirse en la postura final o Savasana.

La traducción literal de Savasana es la postura del cadáver, sin embargo, a la hora de anunciarla en tu clase, es mejor que te refieras a ella por su nombre en sánscrito o como la postura de relax final.

Algunas personas que empiezan a practicar yoga, durante las primeras clases, no valoran la importancia de esta postura, así como su significado. Hay gente que marcha, en el momento de hacerla, otros no son capaces de relajarse en ella: abren los ojos, se mueven constantemente, se sientan y se vuelven a tumbar, etc. Sin embargo, poco a poco, conforme el instructor enumera los beneficios o explica su sentido, van relajándose más, llegando a poder disfrutar de ésta.

Savasana parece una postura muy fácil (pero no lo es), y la mayoría de las veces no se le da el valor que merece. Incluso, hay profesores de yoga que sólo te dejan un par de minutos en la asana, cuando, como mínimo, deberían ser unos 10.

Savasana no es para nada fácil, ya que en esta sociedad, lo difícil de alguien es que pare un momento su estresante ritmo de vida para encontrarse consigo mismo y ver lo que hay un poco más allá. De hecho, a la mayoría, eso les aterra. Todas las respuestas que solemos buscar se encuentran en nuestro interior, eso sí, necesitan su tiempo de escucha y observación.

En savasana el cuerpo se relaja, tras un trabajo físico. Esos minutos son revitalizadores para el organismo. Podría decirse que esta postura equivaldría a cuando dejas reposar el más delicioso de los guisos; pues siempre sabrá mejor! En ella, es donde nuestro cuerpo se abre y se nutre de los beneficios de la práctica de asana (posturas). Es más, hay estudios que demuestran que un savasana realizado correctamente es más enriquecedor y reparador para nuestro organismo que echarse una cabezadita. Se dice que rejuvenece cuerpo, mente y espíritu.

Por ello, cuando se está en esta postura el instructor no debe decir: “no pienses en nada” o “no tengas pensamientos”, pues estresarás más alumno. Ya que siempre que se dice “no pienses en…”, estás llevando a esa persona que piense y se culpabilice por ello. Es mejor decir, “intenta no pensar en nada, si viene un pensamiento, déjalo pasar”, por ejemplo. Si le quitas importancia, ayudarás a que los alumnos se sientan mejor, e incluso que lleguen a no pensar en nada.

Es un momento de soltar todo, pero sin “irse”; es decir, estamos en un estado meditativo. Es un estado de relajación profunda consciente. Sin embargo, cuando alguien se duerma en tu clase no te enfades con él o ella, pues quizás, ese día su cuerpo lo que necesitaba era eso. Y, para despertarlos (en el caso de que suceda), te aproximas lentamente hacia esta personas, le das un pequeño toque y le despiertas con un “buenos días” y la mejor de tus sonrisas.

 

 

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