¿HE SIDO YO?

 

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Si prácticas Yoga con asiduidad seguro que te has encontrado en alguna clase, en la que a alguien “se le ha escapado algo” (o, incluso, a ti mismo).

Es normal, que cuando estás trabajando con el cuerpo, ofreciéndole torsiones o posturas en las que se contrae el abdomen salga algún gas que había por ahí dentro.

Para que no te pasen estas cosas es mejor tener en cuenta lo siguiente:

  • Haber ido al baño antes de ir a practicar.
  • No comer mucho antes de la clase (dejar pasar 2 horas después de una comida importante. Si necesitas comer algo sin mucho espacio de tiempo, mejor que sea una fruta o frutos secos y, tras la práctica comer algo más).
  • Si estás con el estómago o la tripa mal o con malestar, mejor que ese día practiques en casa.
  • Intentar mejorar el tránsito intestinal.
  • Si estás en la clase y notas cualquier cosa, sal y ves al baño.
  • No comer comida basura.
  • No tomar bebidas carbonatadas.

Aquí en occidente tendemos a contenerlo todo. No, como en otros países. Si te pasa, no le des más vueltas. Sigue con normalidad la práctica. Sin embargo, si ves que viene algo más sal al lavabo por respeto a los compañeros y al profesor.

En un seminario que he tenido este fin de semana le ha ocurrido esto a una chica que tenía detrás, en un ejercicio antes de entrar en la relajación. El profesor, un gran maestro y eminencia ha echo un poco de gracia y todos nos hemos reído como locos (todos éramos profesores y/o alumnos con experiencia). Tras un rato de risas, hemos relajado mucho mejor que nunca nuestra mente y nuestro cuerpo (sobretodo a la que le ha pasado esto!).

No por el hecho de que haya una risa compartida en una clase de Yoga, le quita menos valor o seriedad al trabajo de ésta. Incluso, puede ser beneficioso que, de vez en cuando soltemos unas risas: pues es algo muy beneficioso para nuestro organismo!.

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