El Yoga en los Gimnasios

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Hoy en día, podemos encontrar clases de Yoga en la mayoría de los gimnasios o centros deportivos, por no decir en todos. Ello ha ayudado a que el Yoga se haya extendido y se haya convertido en una “actividad” al alcance de cualquiera.

Esto tiene, como todo, su parte positiva y su parte menos positiva. A continuación hablaremos de ambos.

Por un lado, tenemos que el Yoga está al alcance de todo el mundo. Es muy fácil encontrar un centro dónde puedas ir a practicar y se adapte a tus necesidades: proximidad, precio, horario, estilo, etc.

Además, ahora el practicante de Yoga ya no es un “bicho raro”. Hace años, en España, además de no haber tantos sitios donde impartieran clases, el que practicaba Yoga era considerado un poco “rarito”. Esta etiqueta surge de, como otras muchas, el desconocimiento en sí del tema.

Puedes encontrar gran cantidad de soporte para ayudarte en tu práctica diaria. Si quieres practicar en tu casa, tienes al alcance infinidad de recursos: libros, vídeos, clases online…

Poco a poco, incluyendo el Yoga en tu día a día, tu mente se abre, empiezas a ser más tú mismo, a escucharte más, puedes gestionar de otra manera tu reacción ante una situación de gran estrés o impacto en tu vida, etc.

También está el otro lado de la moneda…

Algo muy importante a tener en cuenta: Muchos practicantes de Yoga han perdido la verdadera esencia de éste. Sin embargo, ellos no son los únicos responsables. Muchos instructores y, también, maestros al querer comercializar el Yoga han perdido el “Oremus”. De hecho, muchos instructores sólo se centran en la práctica de ásana, dejando atrás todo lo demás que envuelve la filosofía del  Yoga: que es un estilo de vida.

Las posturas o ásanas, son muy importantes, sí: porque el que domina el cuerpo, podrá dominar la mente (qué tanto nos hace sufrir!). Pero si sólo nos quedamos con las posturas hay una carencia enorme.

Necesitas aplicar en tu vida otras cosas. De nada sirve o nada se ha aprendido si tu único objetivo es llegar a coger tus pies con las manos. Debes cuidar de tu entorno, de los que te rodean, de tí mismo; obrar de corazón y con pureza; no maltratar tu cuerpo; limpiar tu casa y tu cuerpo; vigilar la violencia en tus palabras, pensamientos, acciones… Un largo etcétera. El cual, te ayudará a mejorar como persona y a disfrutar más de la vida. Sin miedos, sin tensiones innecesarias, con amor y dicha.

Así que, a partir de ahora, presta atención a todo. Note limites a  realizar secuencias a una velocidad absurda. Respira dentro de cada postura, observando las sensaciones e interiorizando contigo. Profundizando más en la respiración. Siendo consciente de: cómo entras, cómo mantienes y cómo deshaces la postura.

Aprende a discernir y a saber si estás ante un simple profesor de gimnasio, o alguien que te ayudará y te dará herramientas para mejorar tu vida. Eso sí, el trabajo lo tienes que hacer tú!

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