Dormir o no dormir… en Savasana

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El otro día, al acabar una clase, una chica a la que tuve que despertar de Savasana, me vino y me pidió disculpas por haberse quedado dormida en la relajación.

La pobre estaba apurada y avergonzada por haberse dormido al final de la clase. Incluso, llegó a darme todas las explicaciones del porqué y de lo agotada que iba estos últimos días.

Yo le respondí que no pasaba nada; es algo que puede pasar. Como la vi tan agobiada, para quitarle hierro al asunto le dije: Tranquila, no te preocupes. Hoy tu cuerpo necesitaba dormirse en Savasana (en realidad, el dormirse también es señal de que te has relajado. Aunque, quizás demasiado). Por mi, no te preocupes, pues cada día veo cosas diferentes en las clases: quedarse dormido, roncar, llorar… incluso, tirarse pedos!!

El objetivo de Savasana no es dormirse, si no obtener los beneficios de la práctica de ásana (de las posturas realizadas durante la sesión), además de relajar la mente y el cuerpo, bajar la presión arterial, etc. Es el momento de que repose todo lo que se ha movido. Es un estado de relajación profunda, sin llegar a caer en los brazos de Morfeo. Sin embargo, hay días en los que nuestro organismo no puede resistirse, y se duerme. No, es malo, pero pierde un poco el efecto de la postura.

Por ello, no hay que martirizarse si un día te duermes en la postura del Cadáver. Eso sí, procura que no se convierta en un hábito.

Si eres de los que tiende a quedarse dormido en Savasana, proponte el intentar no hacerlo. Prueba el quedarte en un estado de relajación sin caer al otro lado de la cuerda floja. ¿Podrás hacerlo?

 

 

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