Beneficios del Yoga en la menopausia

Tu risa, mujer, es la música de la fuente de la vida

Tu risa, mujer, es la música de la fuente de la vida

Toda mujer, llegando a cierta edad, debe pasar por este período lleno de cambios en su cuerpo. Cada experiencia es única, ya que cada una es diferente.

El prestar atención a tu dieta y a ciertos hábitos, así como la práctica de yoga, te ayudarán a que los síntomas sean más leves o llevaderos. Sí que es verdad que si lo has hecho a lo largo de toda tu vida será mucho mejor; pero como dice el refrán: “nunca es tarde si la dicha es buena”.

Síntomas que pueden aparecer en la menopausia son: los sofocos, palpitaciones, cefalea, vértigos, sequedad vaginal, cambios de estado de ánimo, ansiedad, dificultades de concentración, pérdida de la líbido, disminuye el grosor y la elasticidad de la piel, problemas de circulación sanguínea, fatiga, alteración de peso, osteoporosis…

Cómo puede ayudar la práctica de Yoga en esta etapa

El trabajar con la respiración y el movimiento al mismo tiempo, hace que estemos en el aquí y en el ahora. Ello ayuda a tomar consciencia y a focalizarnos en lo que estamos haciendo, evitando que nuestros pensamientos no se acumulen ni circulen como locos por nuestra mente. Lo que aprendemos en clase, poco a poco lo vamos integrando en nuestro día a día. Mejoramos la concentración. Reducimos la ansiedad, estando en el momento presente sin pensar en otra cosa. Aumentamos la autoestima y un estado de ánimo positivo, aceptando, agradeciendo y disfrutando lo que tengo y lo que soy; además, conectas más contigo mismo, aprendiendo a quererte, respetarte, a escucharte más e, incluso, a mimarte sin sentir culpabilidad por ello. El aceptar las cosas y a nosotras mismas hace que nos relajemos y estemos más felices.

La práctica física hace que nuestro rendimiento ante un esfuerzo mejore, disminuyendo la fatiga. Las personas que tienen una constancia observan muy rápidamente como se vuelven más ágiles y se cansan menos.

Las diferentes posturas movilizan de forma tridimensional todo nuestro cuerpo, soltando bloqueos emocionales, aliviando contracturas musculares, masajea nuestros órganos (lo que hace que mejoren sus funciones), fortalece las articulaciones y los huesos. Cuando realizas un ásana, ejerces cierta presión sobre un área del cuerpo, cuando la sueltas provees a toda la zona de una mayor irrigación sanguínea, aporte de oxígeno y de nutrientes.

Con ciertas poses se masajean ciertos órganos y/o glándulas, siendo muy beneficioso en la menopausia, ya que hay una importante alteración hormonal en la que se disminuyen los estrógenos, que son los encargados de regular muchas funciones del organismo femenino.

Las posturas invertidas, activan de una manera muy buena la circulación sanguínea. Hasta tal punto que también se llaman “posturas rejuvenecedoras.”

Tanto el trabajo físico como el relax final o savasana combaten problemas de insomnio.

Una clase de yoga impartida por un buen profesional te proporcionará muchos beneficios tanto si estás en la menopausia como si no.

Este artículo se lo dedico a todas mis “hermanas mayores.” Porque muchas de mis amigas están en esta etapa. Ellas son mis ejemplos, de las que aprendo, las que me apoyan y las que me quieren y yo a ellas. Namaste.

 

 

 

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