Respetar tu espacio, quererte a tí mismo

respetar tu espacio

Si no ves lo que vales, es probable que te juntes con quien tampoco pueda verlo

La mayoría de la sociedad hace muchas cosas por compromiso y se junta con personas que no soporta y que tampoco le aportan ningún beneficio. ¿Esto es saludable?… ¿En serio es necesario que responda a la pregunta?

Disfruta de tu propia compañía

Si trabajas tu desarrollo personal, verás que cada vez escucharás más a tu cuerpo y prestarás más atención a tu intuición. Ello hará que te regales momentos de soledad para disfrutar de tu propia compañía y aprender más de tí mismo (algo que parece aterrar a muchas personas, pues cuando están acompañados o distraídos sin parar de hacer cosas, así, no profundizan en ellos mismos ni en sus sentimientos. No se atreven a “abrir la caja de Pandora”).

Busca un espacio para tí, para hacer algo con la persona más importante de tu vida: Tú. Si te gusta pasear al atardecer por la orilla de la playa, busca un momento. Si te gusta hacer autopráctica de yoga, busca el espacio. Cualquier cosa que hagas sin prisas, para tí, poniendo atención, puede convertirse en la mejor de las meditaciones.

Por ello, ríe, canta, salta, dibuja, etc…

Disfruta de la compañía de los demás

Así como es importante el espacio personal, también lo es el saber rodearse de la gente adecuada. Sé exigente. Ofrécete el regalo de rodearte de aquellos que saquen realmente lo bueno que tienes dentro, aquellos con los que no tengas que ser quién no eres, con los que puedas ser tú mismo, sin censuras (porque precisamente por ello te aprecian), aquellos que te aporten paz y armonía al corazón y que te hagan sentir bien.

Aléjate de aquellas personas con las que tienes que aparentar o que te quieren por interés. No valen la pena. Perderás energía y tiempo (y, el tiempo, es lo más importante que alguien puede regalarte, pues nunca lo podrá recuperar).

Para ello, fíjate en los pequeños detalles:

  • Cómo te hablan: si lo hacen con respeto y desde el corazón. Si son sinceros.
  • Cómo te escuchan: si realmente lo hacen, o lo único que hacen es escucharse a ellos mismo.
  • Si te tienen en cuenta para lo malo y para lo bueno, o sólo para lo primero.
  • Si puedes contar con ellos cuando los necesitas.
  • Si tienen gestos de amabilidad y amor contigo o te tratan de cualquier manera.
  • Si son personas positivas o, por el contrario, son negativas y no paran de quejarse o de insultar.
  • Si tienen hábitos saludables.
  • Si te respetan y entienden.
  • Si se acuerdan de tí, a pesar de las distancia (dicen que los amigos son como las estrellas, aunque no siempre se vean, sabes que están ahí).
  • Te apoyan y te aconsejan.

¿A qué esperas para quererte? 

Personalmente, y por el trabajo que tengo me he relacionado con un sinfín de personas. En un pasado no sabía decir no, ni poner límites. Me volcaba bastante en personas que no merecían mi tiempo.

Gracias al cielo, y a la experiencia, además de por la falta de tiempo, cada vez soy más exigente con mis amistades y con las personas que comparto mi tiempo libre. Y, debo decir, que me siento muy afortunada tanto por aquellas personas a las que tengo alrededor como en la distancia, así como aquellas que se fueron y que simplemente me dieron una lección de la vida.

El destino pone a muchas personas en tu vida, pero sólo las mejores permanecen en tu vida!

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