Aprende a alimentarte escuchando a tu cuerpo

fruta saludable

Apostar por una buena alimentación es caminar hacia una vida saludable

Según la OMS (la Organización Mundial de la Salud), la Salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades.

El que esta definición sea una completa utopía, no quiere decir que no intentemos acercarnos a ella lo máximo posible.

La práctica del Yoga, nos enseña, entre otras cosas, a escuchar a nuestro cuerpo. Incluso, cuando llevas un tiempo practicando, éste tiende a dirigirse hacia hábitos de vida más saludables. Muchos de estos cambios llegan en la comida, pues el alimentarse de forma correcta y saludable es fundamental.

El tener una buena alimentación es mucho más importante de lo que la mayoría de la gente cree. De hecho, el padre de la medicina, Hipócrates, ya dijo hace más de mil años: “Que tu alimento sea tu medicina y tu medicina sea tu alimento”.

Lo malo de los tiempos que corren, es que, mucha gente prefiere “ganar tiempo” optando por alimentarse con congelados, productos enlatados o envasados, en lugar de comprar verduras y fruta fresca, productos ecológicos, etc.

Yo me acuerdo, por ejemplo, cuando era pequeña, que en las lechugas podías encontrar caracolitos (porque había vida), sin embargo, ahora te meten 4 hojas variadas resecas dentro de una bolsa de plástico.

Las grandes superficies nos bombardean con alimentos vacíos de nutrientes y llenos de cosas perjudiciales para nuestra salud. Es más, a veces, ciertos productos llevan otros que no tienen ningún sentido, como, por ejemplo, que la leche lleve aceite de pescado. Por ello, yo me tomo el tiempo que necesite en leer la etiqueta de muchas cosas, porque sé que es importante para mí.

A continuación, algunos de los “alimentos más peligrosos” que podemos encontrar en el supermercado:

  • Azúcar: Para vivir, nuestras células necesitan azúcar, pero hay que buscar la que podemos encontrar de forma natural en fruta, legumbres, cereales y tubérculos.

El azúcar refinado que nos venden en el supermercado es lo más perjudicial que puedes dar a tu organismo. Suelen sacarla de las remolachas o azúcar de caña, pero el proceso utilizado lo convierte en el peor de tus enemigos. Es más, ahora se ha puesto de moda el azúcar moreno, creemos que es mejor para nosotros, pero en muchos casos en realidad es azúcar refinada teñida. El azúcar industrial o sacarosa carece de nutrientes, aporta calorías vacías, para cuya asimilación sustrae  a tu organismo vitaminas del grupo B, calcio y más sustancias vitales. Para endulzar un poco más tus platos, puedes utilizar, entre otras cosas: miel, sirope de ágave, estevia, zumo de fruta natural…

  • Harina de trigo: Actualmente el trigo que está más a nuestro alcance está demasiado modificado; carece de fibra, vitaminas y nutrientes, además, han aumentado su porcentaje de gluten. Esto afecta a nuestro sistema digestivo y a nuestro sistema inmunitario. Por ello, si vas a consumir pan, escoge en lugar de la típica baguette barata, un pan de espelta, por ejemplo, de agricultura ecológica.
  • Sal refinada: La sal marina no es tan mala para nuestro organismo cómo se cree, pues entre otras, aporta yodo, magnesio y otros minerales. Sin embargo, la sal común de mesa o refinada, pasa por muchos procesos en los cuales, estos minerales son eliminados.
  • Leche: El ser humano, es el único animal que bebe leche cuando es adulto. Además, la consume de otra especie, siendo ambas cosas anti-naturales. En general, para las personas adultas, los lácteos no son beneficiosos (y menos todos sus derivados y alteraciones), pues la gran mayoría es intolerante a la lactosa sin saberlo. Los derivados lácteos producen mucosidad y alergias, llevan gran cantidad de hormonas (cómo la mayoría de la carne no ecológica), grasa y colesterol, etc. Puedes substituirla por: bebidas de soja biológica, arroz, avena, kamut, espelta…

Otra cosa a tener en cuenta, sería el tema de las intolerancias alimenticias y el saber escuchar a tu cuerpo. Si te encuentras hinchado, cansado, o que, depende de lo que comas, no te sienta bien, deja de lado aquello que te haga mal e intenta cambiar de hábitos, comiendo aquello que le hace bien a tu organismo. No a todos nos sientan bien las mismas cosas. Para ello, puedes ir a un especialista, o bien obsérvate en tu día a día.

Recuerda, que tu salud está en tus manos, escogiendo aquello que es beneficioso para ti. Por eso, intenta comer lo mejor que puedas, pues tu organismo te lo agradecerá. De hecho, el dar a tu cuerpo alimentos que le sientan mal es una actitud de violencia contra a ti mismo. Por ello, practica el “ahimsa”, como nos plantea Patanjali en sus Yamas o preceptos éticos. Ahimsa significa “no violencia; no dañar”. Por ello, no dañes tu organismo, dándole alimentos que no le hacen bien.

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